Para aquella fiesta, llevé en una oreja un pendiente de Tanguy y en el otro uno de Calder, para demostrar mi imparcialidad entre el arte surrealista y el abstracto
— Peggy Guggenheim, coleccionista y mecenas de artePara aquella fiesta, llevé en una oreja un pendiente de Tanguy y en el otro uno de Calder, para demostrar mi imparcialidad entre el arte surrealista y el abstracto
— Peggy Guggenheim, coleccionista y mecenas de arte